Voy a comenzar esta publicación con algo que no es un secreto: una de las formas en las que puedo vivir viajando es gracias a los canjes. Algunas veces me quedo en hoteles que pago con mi trabajo: publico una foto, los menciono en mi guía, les hago un pin para Pinterest, etc. eso sí, siempre siendo sincera.

Me he prometido a mí misma que si alguna vez me quedo en un lugar que no me guste, lo pago y luego escribo por qué no me gustó. No me parecería justo para mis lectores recomendar solo las cosas buenas y no hablar de las malas. Por suerte, nunca me ha pasado quedarme en un lugar malo.

En fin. Esta vez quiero hablarte sobre el Schützenhaus Guesthouse en Keetmanshoop en Namibia. Efectivamente, me quedé ahí gracias a un canje. Pero el canje sólo consistía en una mención en mi guía. Y una mención se queda corta para lo feliz que me quedé con el hotel y con Ingo, su dueño.

Llegada a Keetmanshoop

Para empezar, yo había alquilado carro solo hasta Windhoek y después me fui en bus (Intercape) a Keetmanshoop. La cosa es que Intercape no tiene una estación de bus. Simplemente para en una gasolinera a la mitad de la nada (y hubiera sido lindo que Intercape avise al respecto). En esa mitad de la nada, no pasan taxis. Le preguntamos al conductor cómo hacer y no tenía ni la menor idea.

Por suerte, yo le había contado a Ingo que íbamos a llegar a las 10:30pm. Y él estaba ahí! Esperándonos. Cuando escuché que alguien dijo mi nombre y vi que era él, no calculas el agradecimiento que sentí!

Desde ese momento se ganó mi amor y no puedo dejar de recomendar su hotel.

Y no solo por la amabilidad de su dueño, sino que el hotel es grande, muy cómodo y también bonito. El lugar perfecto para dormir, si quieres conocer Keetmanshoop.

Como Ingo sabía que no teníamos auto, nos ofreció prestarnos el suyo. Ojo que esto no lo hace con todo el mundo; no es un servicio del hotel. A nosotros nos lo prestó como un amigo.

Fish River Canyon

Al día siguiente fuimos con el auto de Ingo hasta el Fish River Canyon (él nos recomendó ir ahí). Es uno de los cañones más grandes del mundo, así que te imaginarás que es impresionante. Yo me quedé como una hora ahí y siempre que llegaba alguien nuevo escuchaba un «wow». 

Chitas

Ya de regreso en Keetmanshoop, Ingo nos llevó a una granja donde habían 4 chitas, rescatadas del cautiverio.

Muchas veces, después de rescatar animales salvajes, estos ya no pueden ser reinsertados a la naturaleza. Y en Namibia, si tienes cierta cantidad de terreno, puedes “aplicar” a que el gobierno te dé estas chitas rescatadas.

Bueno, no sé si sabes, pero yo soy amante de los gatos de todos los tamaños! Así que mi emoción por estar ahí con las chitas era bastante grande.

Fuimos a las 5pm, que es la hora en la que el dueño de la granja las alimenta. Pudimos entrar al sitio donde estaban (no había rejas entre las chitas y yo) y ver a las chitas comer a poquitísimos metros de distancia. Fue hermoso! 

Bosque de árboles de la aljaba

A pocos metros de la granja, queda un bosque de árboles de la aljaba (quivertree). Para serte sincera, no tenía idea de la existencia de estos árboles, porque son originarios de esa zona de Namibia y del norte de Sudáfrica.

Los árboles son lindos y el paisaje también. Estar ahí a la hora del atardecer es una experiencia única.

Restaurante de Schützenhaus

Después de pasear un rato por el bosque, nos tomamos una cerveza heladita con Ingo y después fuimos al restaurante del hotel con él. 

La comida estaba deliciosa! Y muy bien servida; no es de esos lugares que cobran mucho y sirven poco, todo lo contrario!

Y para terminar nuestro día y coronarse de superhospitalario, él mismo nos llevó a la “estación” de Intercape a que tomáramos nuestro bus para regresar a Ciudad del Cabo


En serio, cuando vayas a Keetmanshoop, quédate en Schützenhaus y mándale mis saludos a Ingo!

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Categorías: Namibia

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